Historia del bordado en pedrería

Por febrero 16, 2026 ,

    El bordado en pedrería es una de las formas más antiguas y bellas de decorar los tejidos. Desde hace miles de años, las personas han sentido fascinación por el brillo y el color de las cuentas, las perlas y los cristales. Coser estos materiales sobre las telas no solo embellecía una prenda: también era una manera de expresar poder, devoción o identidad cultural. A lo largo de la historia, cada civilización encontró su propio modo de trabajar con la pedrería, y aunque los materiales cambiaron, el deseo de “coser la luz” sobre la tela siempre permaneció.

Los primeros adornos: conchas, piedras y semillas

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Créditos:Jennifer Brown – Vestido egipcio, World History Encyclopedia. Licencia (CC BY-NC-SA 4.0).

    Antes de que existieran las cuentas de vidrio o los cristales tallados, ya se bordaban elementos naturales sobre las telas o las pieles. En el Antiguo Egipto, se han encontrado restos de vestimentas y cofres decorados con conchas perforadas y pequeñas piezas de piedra pulida, cosidas con hilos de lino.

   En África, Asia y América precolombina, también se utilizaban semillas, huesos, dientes de animales o trozos de metal como ornamentos cosidos a la vestimenta. Estos primeros adornos tenían un significado simbólico o espiritual: protegían a quien los usaba, indicaban su rango o acompañaban rituales.

La Edad Media: lujo y simbolismo

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Créditos: Victoria and Albert Museum, Londres. Butler-Bowdon Cope, alrededor de 1330–1350.

    Con la aparición de las rutas comerciales entre Oriente y Occidente, el uso de materiales preciosos en los textiles se volvió un signo de prestigio. Durante la Edad Media, los talleres europeos comenzaron a utilizar perlas naturales, hilos metálicos y piedras semipreciosas en los bordados destinados a la realeza y la iglesia.

    Los bordados litúrgicos —casullas, capas pluviales, estolas— eran verdaderas obras de arte. Las perlas y gemas cosidas sobre seda o terciopelo no solo representaban riqueza, sino también devoción. Cada puntada era una ofrenda, y los bordadores trabajaban durante meses en una sola pieza. En esta época, la pedrería se combinaba con bordado en oro, creando superficies luminosas que reflejaban la luz de las velas en los templos.

Renacimiento y Barroco: esplendor y técnica

Crédito:The Metropolitan Museum of Art, Nueva York. Siglo 1600

    Durante los siglos XVI y XVII, el bordado en pedrería alcanzó un nivel de complejidad y lujo extraordinario. Los avances en la fabricación del vidrio en Venecia y Bohemia permitieron crear mostacillas y canutillos de distintos tamaños y colores. Esto dio origen a una nueva forma de decorar tejidos, mucho más ligera que las piedras naturales, pero igual de brillante.

    En el Renacimiento, las damas nobles lucían vestidos cubiertos de cuentas de vidrio, perlas artificiales y lentejuelas metálicas. En el Barroco, el exceso era símbolo de poder: cuanto más recargado y luminoso, mejor. Los bordadores europeos desarrollaron puntadas específicas para fijar cuentas, lentejuelas y alambres dorados, sentando las bases de la técnica moderna.

Siglo XIX: el arte se vuelve accesible

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The Metropolitan Museum of Art, Nueva York. Cartera, ca. 1820–1830, Inglaterra.

    Con la Revolución Industrial y la fabricación en masa de cuentas de vidrio, la pedrería dejó de ser un lujo exclusivo. En Inglaterra y Francia surgieron los primeros kits de bordado con cuentas, pensados para damas aficionadas que bordaban en el hogar. Las rocallas checas, fabricadas en Bohemia, se hicieron muy populares por su calidad y variedad de colores.

    Durante la época victoriana, los bolsos de cuentas, abanicos, guantes y tapices decorativos se convirtieron en objetos de moda. Era común ver bordados con mostacillas negras sobre vestidos de luto o con diseños florales sobre terciopelo. A finales del siglo XIX y principios del XX, el bordado con cuentas comenzó a aplicarse también en prendas de fiesta y vestidos de baile, abriendo el camino hacia la alta costura.

Siglo XX: del arte artesanal a la alta costura

    En la primera mitad del siglo XX, las casas de moda de París convirtieron el bordado en pedrería en un arte refinado. Talleres como Lesage y Vermont, especializados en bordado con gancho Lunéville, trabajaron para diseñadores como Chanel, Dior, Balenciaga o Schiaparelli. El brillo volvió a ser protagonista: perlas, cristales, lentejuelas y canutillos formaban dibujos geométricos, flores y arabescos.

    Paralelamente, en distintas regiones del mundo, la pedrería siguió viva como expresión cultural. Los pueblos indígenas de América, África y Asia conservaron sus tradiciones de tejido y bordado con cuentas para crear collares, tocados o vestimentas ceremoniales.

Actualidad: tradición y creatividad

    Hoy el bordado en pedrería combina técnica tradicional y diseño contemporáneo. Convive en los talleres de alta costura, en el arte textil y en el bordado artesanal. Gracias a la variedad de materiales —cristales, cuentas japonesas, perlas sintéticas, hilos metálicos— es posible experimentar con estilos que van desde lo clásico hasta lo moderno.

    Lo más hermoso es que esta técnica, que nació hace miles de años, sigue viva en manos de quienes disfrutan del brillo, la textura y el detalle. 


Miss Bellota Bordados 🌸

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